Tengo que confesar y confieso amig@as que he tenido una semana
ajetreada con el bombardeo de marketing del Black Friday, y el Ciber Monday.
Pero ¿Qué es eso del Black Friday
y el Ciber Monday? Escuetamente
yo lo definiría como acción o efecto de gastarte el sueldo de diciembre entre
un viernes y un lunes. Vemos un descuento y nos sentimos atrapados por él, el
marketing y el consumismo nos manejan. Otros vivimos con-su-mismo abrigo,
falda, pantalón, etc temporada tras temporada, o rebaja tras rebaja o de outlet
en outlet. Este famoso Black Friday (de traducción “viernes negro”) nos traerá
daños colaterales a más de uno, después del gasto que ha desembolsado el
personal, nos veremos “negros” para cobrar este mes y ahí tendremos nuestro
particular “black december”.
Nuestras fiestas españolas van perdiendo carácter y tradición. Vamos
que pregúntenle a un niño y a uno que no lo es tanto qué se celebra el día 6 y
el 8 de diciembre, y quizás la respuesta sea: ah no se, ¿no hay cole no?, o ¿no
hay que currar no? Ahora nos hemos hecho muy modernos celebramos Black Friday,
Ciber Monday, Halloween, y vendemos calabazas y disfraces que no veas, y
también celebramos en Navidad Papá Noel. En mi época no celebrábamos nada de
esto, nos dejabamos los dientes de leche y las rodillas llenas de “mercromina”
por pillar un caramelo que te tiraban los Reyes Magos de Oriente y con que
ilusión te ibas a casa. Las vacaciones hasta el día 5 de enero te las pasabas
portándote como un angelito, para que con suerte te trajeran todo lo que habías
pedido y que ilusión nos hacía ese día 6. Al día siguiente, 7 de enero, al
cole, nada de un día más de descanso. Hoy se ha perdido la ilusión por muchas
de estas cosas y desde que los niños son pequeños lo más importante es no
perder la cobertura o si el móvil no va bien, la tablet no enciende o la
consola esta desfasada, antes que se nos picara la rueda de la bici era un
drama.
En otro orden de cosas, siempre he pensado que las mujeres somos como
los chinos nadie nos entiende pero dominamos el mundo. Hoy no he cambiado de
opinión al leer una noticia que decía: “4.000
penes de ciervo camino de Pekín”, me
he quedado como el emoticono del whatsapp, ojos muy abiertos y colorada que
daba miedo. Así que como la curiosidad mato al gato y a mi dios me hizo con la
neurona inquieta, cual furby estresado, comencé a leer la citada noticia.
Resulta que el desecho principal de los venados y las monterías es el
pene y a los chinos se les ha encaprichado como delicattesen, pagan una fortuna
por ello y como aquí, en España, tontos del todo no somos, y los hay
espabilados como buitres, si me vas a pagar a precio de oro lo que tiraba, te
lo vendo. Vamos los chinicos en cuestión, piensan que les da vigor y mejora el
yang, el plato de pene de ciervo se paga a 180 euros. Los carniceros se han
puesto manos a la obra y mandan para Asia más
de 4.000 penes, enfriados a 20 grados bajo cero desde el puerto de Valencia y
con destino Hong Kong. En 36 días, tras cruzar el Canal de Suez, los penes
criados en España llegarán a la antigua colonia inglesa y desde allí seguirán
rumbo a Pekín, Taiwán, Tokio o Singapur, donde serán degustados, previa
reserva, por los paladares “más exigentes”.
Seguro que tú te has preguntado como yo ¿Cuánto mide un pene de ciervo?
Pues cada genital de ciervo mide 30 cms, así pues, los cocineros asiáticos los
prefieren grandes para poder sacar más raciones, porque al carnicero se le paga
entre 9 y 10 euros la pieza. Vamos el negocio es redondo, lo compras a 10 euros
y el plato lo vendes a 180 euros. Mientras que el vendedor gana entre 90.000 y
100.000 euros por temporada, por un producto que antes tiraba.
Después de leer todo esto se me aumenta el mito de que los chinos comen
cualquier cosa con cuatro patas, excepto las mesas y todo lo que vuela, a
excepción de los aviones. Y quien nos iba a decir que los chinos acabarían
comiendo penes criados en España, pues sí tal cual.